sábado, 29 de noviembre de 2014

Dudas teológicas.

A veces dudas de la existencia de Dios. La vida es tan dura, injusta y miserable que te vacía el alma y tus días se apagan. Entonces te preguntas: ¿Por qué Dios permite que me suceda esto? ¿Acaso está jugando a hacer de mi vida una nimiedad cualquiera? ¿Dios existe? ¿Y si existe, por qué me abandona tan cinicamente? ¿O es sólo que Él es bueno y todo lo que me está haciendo tiene una razón? Quisieras encontrar respuestas y alzas la mirada al cielo (pero, ¿por qué ver al cielo si Dios es omnipresente? Tal vez sólo sea para darle un poco de intensidad al momento) cierras tus ojos y rezas, pero no es suficiente así que le hablas, el tono de tu voz sube hasta llegar al grito. Él no responde, piensas que debe estar ocupado o simplemente de mal humor, sin embargo, si Dios puede estar en todos lados al mismo tiempo ¿por qué no podría hacer millones de cosas al unísono? Imbécil, seguramente te odia y por eso no responde, debe de tenerte rencor porque no fuiste a misa el domingo o tal vez porque eres un pecador sin confesar y eso no le agrada. No, no puede ser eso, Dios es amor, Dios perdona. ¿Dónde se esconde Él? O ella, has llegado a la conclusión de que podría ser mujer, al final te ha traicionado, te ha mentido, te ha ignorado, te ha hecho sentir bien para luego irse, te ha dejado hablando solo para pintar hermosos atardeceres, cual dama que pinta sus uñas mientras le hablas de tus secretos más preciados. Dios parece no ser muy distinto a sus creaciones, bien dice el sacerdote en alguna parte de la eucaristía: "a su imagen y semejanza". Pero las personas quieren alguien bueno, utópico, perfecto, y tal es su hambre de tener a ése alguien, que se han olvidado de que si Dios nos hizo como Él, también tenemos los errores que Él tiene. O no. O sólo estoy suponiendo demasiado sólo porque el muy cabrón me ha ignorado y ha dejado que me hunda en el fango pestilente que conocemos como "depresión ". La vida es perra, la vida es cruel, las personas son frías, las personas traicionan, las personas son egoístas, las personas son desinteresada, pero el supremo es bueno, ¡Oh! Vaya que es bueno, sólo que conmigo no, Él me odia, me repudia, le doy un poco de asco, pero me ama, de todos modos soy su hijo. Soy merecedor de su amor por obligación y su odio por convicción y sólo porque hice un trato con su enemigo pero no debería enojarse, Él estaba muy ocupado y yo necesitaba sanar mi dolor. Hice un trato que me costó poco, algo sin valor, mi alma. Sigo en el fango pestilente y se hedor hace que mis ojos lagrimeen, pero ya no sufro y eso es lo que importa. Extraño a Dios pero Él a mí no y por eso dudo de su existencia y me pongo a pensar si de verdad existe o sólo fue un producto de mi imaginación para cubrir mi necesidad de creer en algo.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Atrapado

Prejuicios como paredes de acero que acorralan mi libertad. Todo está oscuro y el ambiente es húmedo, el agua se filtra por pequeñas grietas llamadas errores y el nivel del agua sube tras cada fracaso. Miedos como cadenas que someten mis extremidades, intento levantar mis brazos y sólo consigo lastimar mis muñecas. Intento gritar suplicando ayuda pero estoy amordazado con un "¿qué dirán?" gigantesco, tan grande que mi mandíbula me duele y comienzan a quebrarse mis dientes. El espacio de mi celda es reducido, sólo logro mover la cabeza de un lado a otro. El nivel del agua sigue subiendo de manera alarmante, casi me llega hasta los hombros, no debe ser tanto, estoy hincado. En un estúpido intento de que alguien me escuche intento gritar, aprieto la mandíbula y mis dientes superiores se separan de la encía. Me deshago en lágrimas de desesperación mientras soledad pasa de la mano de la muerte, mirando el interior de mi celda con expresión funesta que me hiela la piel. Me pregunto si habrá alguien cerca que escuche mis alaridos ahogados, o alguien a lo lejos que escuche mis murmullos plañideros. Me pregunto si al menos existirá alguien en éste lugar. Me pregunto ¿qué es éste lugar? El agua asciende hasta mis labios y me esfuerzo por cerrar la boca y respirar por la nariz, pero el estrés me lo impide y empiezo a tragar bocanadas de agua helada. El nivel asciende hasta mis ojos y  el agua empieza a invadir mis pulmones, que duelen por su presencia. Me estoy ahogando, me siento desesperado por vivir. No he muerto aún, el pecho me duele, siento la desesperación del borde de la muerte. Han pasado casi un día, o eso creo porque aquí no hay tiempo, desde que el agua entró a mi ser. Sigue doliendo, mi cuerpo se ha inflado por el exceso de agua. Forcejeo inútilmente en busca de liberarme, mis cadenas pesan y estrangulan mis brazos y piernas, el agua quema y las grietas crecen. Estoy atrapado.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Días menos, días más, ahora todo da igual.

A veces la vida se vuelve tan aburrida, tan monótona, tan estúpida, que pierde su sentido. Vivir cada día ya te da igual. Si el día es soleado o lluvioso, si es frío o templado, nada importa realmente. Te limitas a caminar de tu cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina a la mesa, de la mesa al sillón, y del sillón a tu cama. Duermes, sueñas y tu vida vale algo en cada sueño, con Morfeo tu vida tiene sentido y es por eso que duermes todo el día. Es preferible cerrar los ojos y disfrutar de la calma o la locura que te provoca soñar, Todo es mejor que estar despierto y vivir buscándole fin a algo que apenas comienza. Las ideas de suicidio vienen cada vez más frecuentemente y se quedan por días y hasta por semanas, piensas que morir podría traer un poco de emoción a tus días, piensas que acabar con todo sería más fácil, pero no, no eres tan débil ¿O tan fuerte?. Te paras en la orilla y admiras el abismo, imaginas la caída y tu corazón se acelera. Das un paso hacia atrás y saltas, saltas con la esperanza de llegar al otro lado porque en realidad eres un cobarde sin valor para afrontar a la muerte sin inmutarse, consigues llegar al otro lado y sueltas un alarido de desesperación, querías morir y querías sobrevivir, pero no sobrevivir intentando morir. ERES UN FRACASO, te levantas y tus plañidos suplicando morir no cesan, te descompones en patéticos sentimientos y emociones de puberto. Te levantas y caminas de vuelta a tu cama, a soñar, porque lo único parecido a la muerte es el sueño. Entrada al edén lejos de ésta vida de mierda. Tomas tu cuaderno y empiezas a escribir, la pluma hace garabatos y te sientes extasiado, recuerdas cuando contabas los días más y los días menos ( http://realidadirracional.blogspot.mx/) , eso ya no importa, sólo es otro día.