"Cuando la soledad me carcome y la oscuridad nubla mi vista, sólo las letras me mantienen vivo."
sábado, 29 de noviembre de 2014
domingo, 23 de noviembre de 2014
Atrapado
Prejuicios como paredes de acero que acorralan mi libertad. Todo está oscuro y el ambiente es húmedo, el agua se filtra por pequeñas grietas llamadas errores y el nivel del agua sube tras cada fracaso. Miedos como cadenas que someten mis extremidades, intento levantar mis brazos y sólo consigo lastimar mis muñecas. Intento gritar suplicando ayuda pero estoy amordazado con un "¿qué dirán?" gigantesco, tan grande que mi mandíbula me duele y comienzan a quebrarse mis dientes. El espacio de mi celda es reducido, sólo logro mover la cabeza de un lado a otro. El nivel del agua sigue subiendo de manera alarmante, casi me llega hasta los hombros, no debe ser tanto, estoy hincado. En un estúpido intento de que alguien me escuche intento gritar, aprieto la mandíbula y mis dientes superiores se separan de la encía. Me deshago en lágrimas de desesperación mientras soledad pasa de la mano de la muerte, mirando el interior de mi celda con expresión funesta que me hiela la piel. Me pregunto si habrá alguien cerca que escuche mis alaridos ahogados, o alguien a lo lejos que escuche mis murmullos plañideros. Me pregunto si al menos existirá alguien en éste lugar. Me pregunto ¿qué es éste lugar? El agua asciende hasta mis labios y me esfuerzo por cerrar la boca y respirar por la nariz, pero el estrés me lo impide y empiezo a tragar bocanadas de agua helada. El nivel asciende hasta mis ojos y el agua empieza a invadir mis pulmones, que duelen por su presencia. Me estoy ahogando, me siento desesperado por vivir. No he muerto aún, el pecho me duele, siento la desesperación del borde de la muerte. Han pasado casi un día, o eso creo porque aquí no hay tiempo, desde que el agua entró a mi ser. Sigue doliendo, mi cuerpo se ha inflado por el exceso de agua. Forcejeo inútilmente en busca de liberarme, mis cadenas pesan y estrangulan mis brazos y piernas, el agua quema y las grietas crecen. Estoy atrapado.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Días menos, días más, ahora todo da igual.
A veces la vida se vuelve tan aburrida, tan monótona, tan estúpida, que pierde su sentido. Vivir cada día ya te da igual. Si el día es soleado o lluvioso, si es frío o templado, nada importa realmente. Te limitas a caminar de tu cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina a la mesa, de la mesa al sillón, y del sillón a tu cama. Duermes, sueñas y tu vida vale algo en cada sueño, con Morfeo tu vida tiene sentido y es por eso que duermes todo el día. Es preferible cerrar los ojos y disfrutar de la calma o la locura que te provoca soñar, Todo es mejor que estar despierto y vivir buscándole fin a algo que apenas comienza. Las ideas de suicidio vienen cada vez más frecuentemente y se quedan por días y hasta por semanas, piensas que morir podría traer un poco de emoción a tus días, piensas que acabar con todo sería más fácil, pero no, no eres tan débil ¿O tan fuerte?. Te paras en la orilla y admiras el abismo, imaginas la caída y tu corazón se acelera. Das un paso hacia atrás y saltas, saltas con la esperanza de llegar al otro lado porque en realidad eres un cobarde sin valor para afrontar a la muerte sin inmutarse, consigues llegar al otro lado y sueltas un alarido de desesperación, querías morir y querías sobrevivir, pero no sobrevivir intentando morir. ERES UN FRACASO, te levantas y tus plañidos suplicando morir no cesan, te descompones en patéticos sentimientos y emociones de puberto. Te levantas y caminas de vuelta a tu cama, a soñar, porque lo único parecido a la muerte es el sueño. Entrada al edén lejos de ésta vida de mierda. Tomas tu cuaderno y empiezas a escribir, la pluma hace garabatos y te sientes extasiado, recuerdas cuando contabas los días más y los días menos ( http://realidadirracional.blogspot.mx/) , eso ya no importa, sólo es otro día.
Etiquetas:
depresión,
melancolía,
suicidio,
tristeza
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