lunes, 15 de mayo de 2017

Parentética I

Furtivas palabras entrañas en tu garganta.
Sólo la soledad más frívola te aguanta.
Extrañas escribir y ya no sabes cómo.
Ya no sabes discernir entre el fuimos y el somos.
Al final rima inconsciente... Ya estoy pensando en Kronos.
Quisieras volver a escribir pero no recuerdas cómo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Soledad.

Soledad es de tez pálida y andar 'verguero', camina balanceando sus torcidos dedos y frunce el ceño ante la piel cercana.
Soledad no me quiere, pero me usa. Es muy fría y me asusta, pero me gusta.
A veces, Soledad, toma mi mano y me aparta del cuaderno, entonces escribo furtivo, escondido en la esquina de mis pecados.
A veces Soledad lo nota y me posee y...

lunes, 23 de marzo de 2015

MÁSCARAS.

Me escondo tras una fachada nociva, tras una máscara que oculta mi verdadera identidad, me escondo porque debo esconderme, de lo contrario, perdería el piso cada cinco minutos. Me escondo porque he sido obligado a hacerlo, porque las experiencias me han empujado a encerrarme dentro de mi ser, a enjaularme, a vivir en un estoicismo obligado y  a mostrar una fuerza inexistente. Me escondo tras una máscara que me protege y me roba el aire, resulta paradójico saber  que aquello que me protege de daños humanos también me arrebata mi humanidad, me absorbe la vida, consume mi identidad. Me escondo tras la contra parte de mi yo verdadero, tras mi yo opuesto, mi anti yo. Me escondo tras una máscara que representa todo lo que nunca quise ser, ha sido difícil aceptarlo y mucho más difícil justificarlo ya que mi máscara ha cobrado consciencia propia, actuando a su voluntad y dañando a quienes la rodean. Me he escondido tantos días tras ésta máscara que ahora es ella quien decide mis pasos, empecé usando una máscara y ahora la máscara usa mi ser en beneficio propio ¡QUE EGOÍSTA! no se diferencia mucho de mí. Me he escondido tantas noches tras ésta máscara que al mirarme en el espejo ya no sé distinguir entre ella y yo. Creo que me he convertido por completo en la máscara que usaba, ahora yo soy la máscara, ya no hay máscara, soy yo, todo lo que siempre odié, hoy lo soy. Tal vez es hora de usar otra máscara, tal vez sea hora de usar una máscara que me permita ser yo mismo, suena utópico ¿no?. Lamentablemente la utopía está más alejada de la realidad que la pantomima. 
Me escondo tras una máscara que me protege y me absorbe la vida, ¿y tú? ¿qué máscara usas? ¿de qué te protege?.


domingo, 25 de enero de 2015

DÍAS LARGOS.

Las horas pasan, los minutos corren, los segundos se atropellan y la vida languidece a causa suya. Mis piernas trémulas se mueven automáticamente, mis pies se arrastran en un intento desesperado por parar de una maldita vez. Mis brazos caídos rebotan con cada paso, sin moverse demasiado pues la tensión los paraliza casi por completo. Mis dedos cuelgan mortecinos, pendiendo de mi mano fría, dura, temblorosa. Cortinas de hierro pesan sobre mis párpados, las pupilas hinchadas absorben la luz a mi alrededor, vasos sanguíneos en mis ojos se dilatan y la lengua se pega a mi paladar. El THC comienza a provocar el sopor que me aleja de las ideas suicidas y depresivas. Ya estoy en la escuela y no recuerdo haber llegado, me quito los audífonos, salgo de mi mundo de hip hop, ritmos y poesía, abro un libro para evitar el contacto con mis compañeros, ni siquiera los miro y no es soberbia, su estupidez me aturde y prefiero alejarme ufanandome en mi supuesto intelecto superior. Las letras son absorbidas por mi mente mientras mis piernas reposan ansiosas por moverse, las hojas corren unas tras otras, el sopor desaparece al calor del sol de medio día. ¡Ay señor! ¿Qué tan viejo es mi espíritu, que se fatiga antes de que reluzca en la cumbre el sol? Siento que eternidades pasan, una y otra, y otra y otra. Aparto mis ojos del mundo en busca del consuelo divino que aviva corazones y siembra amor en el espíritu, me desengaño y mi mirada ácida recae sobre el primer ser que pasa frente a mí, lo desprecio, lo repugno, lo odio y ni siquiera lo conozco. El reloj sigue andando sin prisa alguna.TIC.....TAC.....TIC.....TAC .....TIC.....TAC. Es un martirio el martilleo constante y pausado del tiempo aletargado. Grito pero nadie escucha mis alaridos, mi voz se desgarra pero nadie a mi alrededor lo nota, mi espíritu grita pero mis labios permanecen sellados. Inhumo mis frustraciones y sereno mi cuerpo. TIC...TAC...TIC...TAC. El tiempo se acelera al mismo instante en que mis pulmones reconocen su aroma indeseable indescriptible. Bajo la mirada, en busca de escapar de su mirar, sin embargo mis ojos necios la buscan desesperados por avistarla. Su silueta se dibuja a la lejanía.TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC.Miro sus ojos gigantescos en total ignorancia de que estoy ahí, pasa de largo y bajo la mirada apretando los labios con los ojos humedecidos. Como la amo la odio. Me levanto y desganado camino hacia el salón de clases, no padezco claustrofobia pero estar encerrado me irrita en demasía. Cierro los ojos hasta que ha terminado el día. La luna me saluda con su luz opaca, me dice que vaya a casa y charlemos un poco. Hablamos de la vida y de la muerte, hablamos del placer de aquellos que gozan vivir y del placer de aquellos que buscan la muerte. Se va y me acuesto. Pienso que mañana será otro día y que si Dios existe, se irá la monotonía. Cierro los ojos, sueño. Morfeo me da la espalda y me recuesto en el limbo. A veces ni soñar trae la tranquilidad, me digo a mí mismo.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El final.

Y así termina todo.

Destrozando con mis letras las notas dulces que me entregaban a Morfeo en mis noches de insomnio, con el filtro de un cigarro que acaricia mis labios y el humo que invade mis ojos rebosantes de oprobio, y es obvio, que somos varios los infortunados que llenamos las noches de agobio, por un amorío fallido, que se fue, como agua entre las manos, dejándonos solos y anonadados en la oscuridad templada de otoño con Beethoven en el piano, acostados en la torre más alta de un castillo derrumbado, con los ojos diáfanos, con la pluma y el papel como objetos sagrados, como escapularios profanados con el único valor de ser usados, por un hereje de corazón roto y constantes desvaríos. Escaleras de notas que me llevan al punto más alto, al punto jamás alcanzado, estando colmado de lágrimas inútiles que me impiden observarlo.

Y así termina todo.

Con una noche impía donde el ciego es rechazado, expulsado de aquél edén por su incapacidad de mirarlo. Un ciego que llora desconsolado porque sus lágrimas lo han derrotado, y es señalado, las estrellas se burlan y dejan de brillar para atormentarlo. Se siente perdido, nos sentimos extraviados, somos varios los que hemos pagado, los que hemos sido cegados, porque gotas de agua salina por nuestros ojos han brotado y con el tiempo en nuestra contra, se han cristalizado.

Y así termina todo.

Con los ojos apagados y nuestro espíritu encerrado, con el corazón acorralado y el cuerpo anestesiado, con Dios a nuestro lado porque lo hemos alertado.

Así termina todo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

ESPERANZA

Las personas me hablan de la esperanza y el porvenir, me hablan de un futuro donde todo estará bien y no puedo evitar sonreír con ironía al escuchar sus palabras, que más que nimias son estúpidas. Escucho con atención, no porque que me interese sino porque no quiero ser grosero, mientras en mi cabeza retumba la misma frase repetidamente, aguda y grave, rápida y lenta, con tonos alegres y plañidos incesantes: "No se trata de ser feliz,¡NO!, se trata de mantenerte ocupado para no pensar en lo miserable que eres. ¡MISERABLE!" Sí, soy miserable y no es noticia, todos lo somos pero pocos logramos verlo. Pocos logramos ver más allá de las relaciones interpersonales que nos hacen sentir bien momentáneamente, más allá de los placeres carnales, más allá de emociones disfrazadas de "sentimientos", más allá del patético regocijo que provocan los bienes materiales novedosos y bonitos. Sin embargo, en mis ratos de desesperación maldigo el momento en que abrí los ojos a ésta realidad inmunda, maldigo el momento en que mi mente se abrió hacia lo real. ¿Lo real? carece de valor en éste mundo donde vivimos en una pantomima, que ha ido formándose como un cáncer que se extiende por el planeta, vacua y carente de valor real. Maldigo el momento en que me di cuenta de que todo es una farsa que al final nos convierte en un muñeco más. Maldigo el momento en que me di cuenta de que mis sueños eran puras estupideces, estudiar para conseguir un buen trabajo de 40 horas a la semana, comprar una casa que pagaré toda la vida, casarme, no importa con quien sólo casarme,  y tener hijos que malcriaré dándoles todo lo que a mí me faltó cuando fui niño , comprar un automóvil del año porque para eso estudie ¿no? para darme "mis lujos", seguir escribiendo sin anhelos de ser un escritor porque "los escritores se mueren de hambre", llegar a la vejez y morir solo, porque mis hijos tendrán sus propias familias y mi esposa no será el amor de mi vida ("Je l'aime á mourir mais je ne peux pas l'aimer pendant toute la vie"), porque ya lo perdí y sólo queda intentar amar a alguien que también intenta amarme porque tampoco soy el indicado para ella, pero es igual, nadie quiere morir solo. Morir y ser enterrado , que mis hijos lloren en mi funeral y me recuerden toda su vida ¡ESTUPIDECES! Metas carentes de valor, ideales con fundamentos tan débiles que se desmoronan con la primer tormenta, sueños basados en la pantomima en la que me enseñaron a vivir, sueños que no buscan la felicidad, que buscan "crear" la felicidad ¿Quién sería tan iluso como para pretender crear algo que muy pocos conocen? y quienes la conocieron saben que es un destello casi imperceptible y que después de conocer la felicidad, la vida pierde valor. Es por eso que la sociedad prefiere no buscarla y crearla, o emprender una falsa búsqueda, confundir bienestar con felicidad ¡GRAN ERROR SEÑORES! Gran error. Viven ocupados para no pensar en lo infelices que son, en lo triste de su existencia. Viven con "esperanza" pero francamente yo no los entiendo, los veo darse de tumbos y parase con los ojos vendados, motivados por una falsa ilusión de "encontrar la felicidad". Quisiera entenderlos, siguen hablándome de esperanza y de un futuro mejor pero quiero saber ¿Qué esperan?

sábado, 29 de noviembre de 2014

Dudas teológicas.

A veces dudas de la existencia de Dios. La vida es tan dura, injusta y miserable que te vacía el alma y tus días se apagan. Entonces te preguntas: ¿Por qué Dios permite que me suceda esto? ¿Acaso está jugando a hacer de mi vida una nimiedad cualquiera? ¿Dios existe? ¿Y si existe, por qué me abandona tan cinicamente? ¿O es sólo que Él es bueno y todo lo que me está haciendo tiene una razón? Quisieras encontrar respuestas y alzas la mirada al cielo (pero, ¿por qué ver al cielo si Dios es omnipresente? Tal vez sólo sea para darle un poco de intensidad al momento) cierras tus ojos y rezas, pero no es suficiente así que le hablas, el tono de tu voz sube hasta llegar al grito. Él no responde, piensas que debe estar ocupado o simplemente de mal humor, sin embargo, si Dios puede estar en todos lados al mismo tiempo ¿por qué no podría hacer millones de cosas al unísono? Imbécil, seguramente te odia y por eso no responde, debe de tenerte rencor porque no fuiste a misa el domingo o tal vez porque eres un pecador sin confesar y eso no le agrada. No, no puede ser eso, Dios es amor, Dios perdona. ¿Dónde se esconde Él? O ella, has llegado a la conclusión de que podría ser mujer, al final te ha traicionado, te ha mentido, te ha ignorado, te ha hecho sentir bien para luego irse, te ha dejado hablando solo para pintar hermosos atardeceres, cual dama que pinta sus uñas mientras le hablas de tus secretos más preciados. Dios parece no ser muy distinto a sus creaciones, bien dice el sacerdote en alguna parte de la eucaristía: "a su imagen y semejanza". Pero las personas quieren alguien bueno, utópico, perfecto, y tal es su hambre de tener a ése alguien, que se han olvidado de que si Dios nos hizo como Él, también tenemos los errores que Él tiene. O no. O sólo estoy suponiendo demasiado sólo porque el muy cabrón me ha ignorado y ha dejado que me hunda en el fango pestilente que conocemos como "depresión ". La vida es perra, la vida es cruel, las personas son frías, las personas traicionan, las personas son egoístas, las personas son desinteresada, pero el supremo es bueno, ¡Oh! Vaya que es bueno, sólo que conmigo no, Él me odia, me repudia, le doy un poco de asco, pero me ama, de todos modos soy su hijo. Soy merecedor de su amor por obligación y su odio por convicción y sólo porque hice un trato con su enemigo pero no debería enojarse, Él estaba muy ocupado y yo necesitaba sanar mi dolor. Hice un trato que me costó poco, algo sin valor, mi alma. Sigo en el fango pestilente y se hedor hace que mis ojos lagrimeen, pero ya no sufro y eso es lo que importa. Extraño a Dios pero Él a mí no y por eso dudo de su existencia y me pongo a pensar si de verdad existe o sólo fue un producto de mi imaginación para cubrir mi necesidad de creer en algo.